sábado, 9 de marzo de 2013

Enemigos públicos de este blog

A mí me gustan las comedias estúpidas, lo dije hace un tiempo aquí mismo y lo voy a seguir diciendo. Me gustan principalmente porque son de las únicas películas que realmente entiendo (no es como cuando veo una de David Lynch, y digo, como Homero, "Qué profundo, no entendí nada").

Pero hay dos personas que aparentemente odian las comedias estúpidas con mucho resentimiento, las parodias en particular: Aaron Seltzer y Jason Friedberg (en la foto se ve la cara de subnormales que se cargan). Quizá no los reconozcan por sus judíos nombres, pero es casi seguro que alguna vez, haciendo zapping ponele, intentaron ver alguno de los bodrios que produjeron, escribieron y dirigieron: Date Movie (2006), 
Epic Movie (2007), Meet the Spartans (2008), Disaster Movie(2008) y Vampires Suck (2010).

Lo más curioso es que en Epic Movie, un aborto que sólo pude soportar por 20 minutos, actúa Kal Penn, o sea, Kumar de la trilogía Harold & Kumar, una de las sagas de drogones más graciosas de este milenio. Es medio difícil entender como un actor puede aceptar un papel en los focos infecciosos de ébola que son estas películas, quizá les ponen la tarasca arriba de la mesa antes de poder leer el guión, qué sé yo.


No tengo mucho más que decir, aparentemente perdí mi capacidad de quejarme los sábados a la tarde. Consideren esto como una entrada de relleno. De empanada no, del blog.

sábado, 2 de marzo de 2013

Desde Corea con amor

Aclaro, antes de empezar con una pequeñísima recomendación de estos dos dramas, que no sé si son de Corea del Norte o de su enemigo del Sur. Supongo que un poco de investigación aclararía este hecho, que de todas maneras parece irrelevante, pero ¿quién soy yo para ponerme a investigar? ¿Majul? ¿Lanata? (De hecho apenas me metí a IMDb me di cuenta de que uno es de Corea del Sur y el otro de Japón. O sea, todo un párrafo perdido).

Los coreanos (además de generar
 odiosos hits veraniegos), hacen un cine extraño y fantástico, que abarca todo el espectro de géneros con realizaciones muy logradas, pero se destacan en los dramas, que generalmente tienen algún transfondo filosófico más o menos oculto detrás de la trama. Quizá está mal generalizar, pero ya lo hice así que no molesten.

Peppermint Candy (1999) Traducida pésimamente como Caramelo de Menta, es una de las tres películas más o menos conocidas cuya evolución temporal está invertida (si me acordara pondría el nombre técnico del fenómeno, pero tengo las neuronas medio traspapeladas).


Aunque, a diferencia de las otras dos (Memento, del 2000 Irreversible, del 2002), los saltos temporales de Peppermint son de a varios años a la vez.

Comienza, como es de imaginar, con el suicidio del personaje principal. El resto es un arduo camino a través de la vida del infeliz, mostrándolo en sus mejores y peores momentos, o como diría Ignatius Reilly: 'en los ciclos positivos y negativos de la fortuna'. Descubrir qué lo lleva a ultimarse es casi como darse cuenta de que la vida es una mierda, lo que tampoco es una novedad, pero está bueno hacerlo mientras comés pochoclo.


Esta película tiene el dudoso honor de ser la más triste que vi en mi vida, ganándole por poco a otra asiática cuyo nombre no recuerdo, pero que trataba de unos niños cuya madre, un puta descarada, abandonaba, y terminaban en la miseria, enterrando a la hermana más pequeña en una valija cerca del aeropuerto, en una clara metáfora que indicaba que la vida es una mierda.

Time (2006) del más reconocido director Kim Ki-duk (de Spring, Summer, Fall, Winter... and Spring
, del 2003), se dedica a explorar en qué radica la humanidad de las personas, o la personalidad de los humanos. Y también algo sobre el paso del tiempo, claro, si no se llamaría Personality, o Humanity.

No estoy seguro de cómo se debe contar la sinópsis, porque no recuerdo si el final es sorpresivo o no (igual yo me había dado cuenta tirando para la mitad de la película de lo que pasaba, no así en The Sixth Sense, porque un infeliz me contó el final). Una mujer bastante desequilibrada vive aterrada de que su pareja pierda el interés por ella, hasta que un día desaparece. El tiempo pasa (para adelante) y el hombre al final se consigue otra, porque nadie es irremplazable. Los paralelismos entre una relación y otra comienzan a surgir misteriosamente...

Calculo que la idea se entiende. Ahora hay que ir a su videoclub amigo más cercano, alquilar las dos orientales películas y deprimirse a pierna suelta. Y de paso hago un llamado a la solidaridad para pedirles si pueden dejar el nombre de la película del funeral de la valija, que se me sigue escapando.


Ya me voy a acordar.

sábado, 23 de febrero de 2013

After Hours (1985)


Con: Griffin Dunne, Rosanna Arquette, Linda Fiorentino, Will Patton, Teri Garr, John Heard, Catherine O'Hara y la participación del dúo Cheech & Chong.

Dirigida por: Martin Scorsese.

Una de las pocas de Scorsese en la que no interviene ninguno de los siguientes elementos:
  1. De Niro.
  2. DiCaprio.
  3. Mafiosos/Aviadores/Los Stones/Hugo.
No voy a contarla porque me parece mejor descubrirla solo, sin ver ningún trailer ni nada. Es también recomendable verla de madrugada con un par de fernets encima. Aunque ahora que lo pienso, eso no cambia nada. No me haga caso.

Dunne calza perfecto acá, teniendo en cuenta que todas las situaciones caen sobre él. La verdad, muy bueno lo suyo. 

Un dato de color (siempre quise decir eso, aunque no sé a qué color se refiere. Naranja, ponele) es que originalmente iba a ser dirigida por Tim Burton, pero Scorsese andaba corto de efectivo porque se había caído la producción de The Last Temptation of Christ (1988) y no dudó mucho en aceptarla.

Me encanta esta ochentosa película con algunos toques kafkianos.

Le pongo 500 asteroides sin titubear.

sábado, 16 de febrero de 2013

¡Ganamos, perdimos, igual nos divertimos!

Sí, se acerca la fecha de los Oscars. Aquellos premios nombrados absurdamente en honor al tío de la bibliotecaria Margaret Herrick que los limpiaba porque, según ella, 'tenía un gran parecido'. Es acertado sentenciar que si uno ve una de estas ceremonias, ya las vio a todas. No es novedad que dichas entregas de premios son aburridas, tediosas y francamente lo más tilingo y careta que posee la industria del cine. Pero bueno, póngale onda usted también porque sino escribí todo esto al pedo. Está bien, en líneas generales todo lo que escribo es al puro botón.

Como no he visto casi ninguna de las nominadas no puedo pronosticar los resultados, así que me tomo una Agaromba y todo me chupa un huevo! Nah, mentira, voy a dedicarme a repasar algunos de los momentos que más recuerdo de estas insulsas premiaciones. Y no son precisamente los ganadores o los lacrimógenos discursos de las estrellas en el firmamento de la cartelera cinematográfica mundial. O sea de los actores.

La bajada de línea del gordo Moore

En 2003, los muchachos de la Academia le dieron el Oscar a Bowling for Columbine, el muy buen documental que hizo de Michael Moore toda una celebridad de la noche a la mañana. Aquel año fue un cisma político, ya que Bush hijo acababa de ganar la presidencia en una elección menos creíble que las lágrimas de Cavallo frente a Norma Plá, y bueno, no era necesario ser un genio para adivinar qué reacción se podía esperar del gordo.
La mitad de la audiencia lo aplaudió, la otra mitad lo abucheó, y el musicalizador optó por mandarle esa horrible cancioncita y terminar con el incómodo momento. Shame on you, les gritó en la cara.


La incontenible alegría de Benigni.
Vale destacar el momento casi surrealista de Benigni caminando por los respaldares de las butacas de nada menos que Spielberg y Terrence Malick bajo la banda sonora de La vida es bella (1997) para recibir el premio a manos de su compatriota Sophia Loren.

Después, el discurso que dio en un inglés muy italiano y lleno de nervios no se le entendió un carajo, pero fue un instante  memorable. Quizás sea más pelotudo que memorable, pero a mí me gustó.


La nominación de South Park.

Aunque cueste un poco creerlo, la Academia no ha sido siempre tan conservadora; de repente nos sorprenden con efímeros momentos donde se permiten hacer humor e incluso ser políticamente incorrectos. Sólo así, se puede explicar la nominación al Oscar a Mejor canción original a la película South Park: Bigger, Longer & Uncut (1999).

 La canción, "Blame Canada", es un himno hilarante y con mucho humor ácido sobre cómo Canadá tiene la culpa de básicamente todo lo malo que sucede en EE.UU. La canción en la fiesta (sí, antes había temas en vivo) fue interpretada por Robin Williams y dejó a medio mundo con cara de póker, que no entendía bien si ése era el número de la noche o Robin se había colado junto a todo un elenco tipo Figuretti.
 Pero eso no fue todo, en aquella misma edición, los hijos de puta de los creadores de la serie, Matt Stone y Trey Parker llegaron a la ceremonia vestidos de la misma manera que lo habían hecho el año anterior Gwyneth Paltrow y Jennifer López, respectivamente. Very classy, man.

La versión a capella de Drexler.
Resulta que Jorge Drexler estaba nominado por la canción Al otro lado del río de la película Diarios de motocicleta (2004) y, por lo tanto, le correspondía cantarla el día de la premiación. Pero alguno de los organizadores pensó: 'A este sudaca que canta bajito no lo conoce ni su propia sudaca madre, así que pongamos a otro latino cuya cara nos sea más familiar para tener más rating y listo'.

La canción fue masacrada en vivo por Antonio Banderas (que es más español que la paella pero a los norteamericanos les da todo igual) y los solos de guitarra de Santana (que es ciudadano norteamericano desde el '65) acompañados de esos eternos gestos pseudoorgásmicos al ejecutarlos.

Luego, el uruguayo subió a recibir la estatuilla, se plantó frente al microfóno y tuvo su pequeña revancha.
La obtención del premio de El secreto de sus ojos.


La presentación sin gracia de la categoría estuvo a cargo de Tarantino y Almodóvar, algo así como el agua y el aceite 'peliculísticamente' hablando. Ese día muchos esperábamos que Francella subiera al escenario y lanzara su ultraquemado latiguillo  'A comerlaaa', pero para agilizar la cuestión sólo dejan hablar unos treinta miserables segundos que los acaparó el pelado Campanella para agradecer a los productores, guionistas y de paso cañazo tirarle un sutil palito a James Cameron.

Como ustedes sabrán, queridos lectores ocasionales que aterrizaron en este blog, se trata de la segunda estatuilla dorada en manos de Argentina, siendo éste el único país de Sudamérica en recibir dos veces el galardón. Anteriormente había sido por La historia oficial (1985) de Puenzo y esperemos que éste sea el puntapié inicial para generar una industria del cine nacional que le pueda competir a cualquiera de los grandes estudios. Me refiero a que haya sistemas de distribución razonables que promuevan lo propio y que no se repita lo que ocurre en la actualidad, en la que el famoso INCAA produce cientos de films que se proyectan en muy pocas salas y que sino logran recaudar las primeras semanas  caen en el olvido, aplastados por los tanques hollywoodenses.

Pero bueno ya me fui por las ramas, diría Tarzán. Recuerden que si pasa en las películas, pasa en la vida y pasa en TNT. O al menos eso dice la tele.

sábado, 9 de febrero de 2013

Fuera de foco: Steve Buscemi

Si uno agarrara un diccionario u enciclopedia cualquiera y recorriera con la vista y el dedo índice la página de la letra A para buscar el significado de actor secundario, lo más probable es que apareciese el rostro de Steve Buscemi. ¡Y qué rostro, señores!

Este hombre ha actuado en más de cien películas, dirigido cuatro largometrajes, un corto y varios capítulos de series exitosas, lo que conlleva a preguntarse: ¿tiene tiempo para almorzar o para luego ir al baño a hacer sus deposiciones? ¿Steve Buscemi coge? Estoy seguro de que lo hace mucho más seguido que yo (¿eso lo pensé o lo escribí?).

Además, Buscemi no le hace asco a nada. Puede hacer de linyera medio colifa en una de Adam Sandler o ser un duro político mafioso de los años veinte en una serie de Scorsese, puede ser el criminal primo de Tony Soprano o figurar en alguna superproducción de Michael Bay.

Sin embargo, es principalmente conocido por sus memorables actuaciones en los films de los hermanos Coen y de nuestro amigo Quentin Tarantino.

Junto a su frenética forma de hablar con esa voz tan característica, otro de sus puntos fuertes es morirse. Vendría a ser algo así como el Beto Quantró de la industria cinematográfica. Cuando uno lo ve aparecer en pantalla, sabe que eventualmente va a pasar algo y se va a morir.

Ya sea por disparos a sangre fría en la cara y/o cráneo, pulverizado en una trituradora de madera o simplemente a los cuchillazos, el factor común siempre es la violencia. Lo cual es lógico, ya que si feneciera de muerte natural en cada película, éstas durarían varias horas y el efecto dramático sería considerablemente menor.

Tiene la capacidad de dar vida a personajes realmente patéticos, pero que en general resultan queribles y siempre nos sacan alguna que otra sonrisa. Como muchos otros actores de reparto (Seymour Hoffman, Giamatti, etc), ha conseguido grandes papeles protagónicos que lo hicieron más conocido para la gilada y pudieron explotar sus interpretaciones.

Momento cinematográfico por el cual lo recordaré siempre: Tiene muchísimos, pero yo me quedo con el bautismo de Mr. Pink en Reservoir Dogs (1992). Because you're a faggot, alright!

sábado, 2 de febrero de 2013

Chaplin (1992)


Con: Robert Downey Jr., Geraldine Chaplin, Paul Rhys, John Thaw, Dan Aykroyd, Kevin Kline, Moira Kelly, Anthony Hopkins, Kevin Dunn, Milla Jovovich (!), Marisa Tomei, Diane Lane, James Woods, David Duchovny y más gente.

Dirigida por: Richard Attenborough.

Del siempre polémico género del biopic, es además el film cuya interpretación catapultó a Robert Downey Jr. a la fama. Hasta que cayó en un profundo pozo varios kilómetros adelante, se hizo mierda y fue rescatado por Jon Favreau, para convertirlo en la personificación terrenal de Tony Stark. 

Anthony Hopkins interpreta a un biógrafo que ni pincha ni corta, y constituye el único personaje 'ficticio' del film. En otras palabras, está más al pedo que la vitrina de trofeos de Gimnasia y Esgrima de La Plata.

Geraldine Chaplin hace de su propia abuela y le sale bien. Bah, qué se yo. No sé qué tan loca estaba la madre de Carlitos en la vida real, pero supongo que siendo la nieta la conoció muy bien.

Vale destacar la enorme cantidad de caras conocidas que desfilan en pequeños papeles en este film, quienes fueron otrora promesas emergentes. Sorprende verlo a Aykroyd en este rol, y sorprenderse veinte años tarde de que lo hiciera resulta aún más sorprendente. Constituye una de mis tantas proezas.

Párrafo aparte merece don Ricardo Attenborough, quien para mí era 'el viejito piola que resucitó a los dinosaurios a partir de un mosquito en Jurassic Park' hasta hace poco, pero me acabo de enterar de que no sólo es un actor prolífico, sino que también es un director prolífico que sabe encarar las historias de vida de grandes personalidades (ya una década atrás había hecho Ghandi con Ben Kingsley) y que elige muy bien el casting de sus cintas.

Como si eso fuera poco, fue nombrado Caballero del Imperio Británico y es el presidente vitalicio del Chelsea FC. Así que démosle un caluroso aplauso a este viejito piola porque es un capo, y porque llegó a encarnar al mismísimo Papá Noel y ni se inmutó.

Le pongo 7 asteroides y les pregunto ¿uds saben por qué Charlot hacía películas mudas? Porque el director le decía: ¡No Charles, Chaplin!

No me juzguen, pueden tener un hijo así.

sábado, 26 de enero de 2013

Elige tu propia aventura

Después de sobrevivir al apocalipsis maya y de esquivar mucho tiempo el asunto, cual fan de Miranda en un recital de Almafuerte, me decidí a retomar el blog y escribir una entrada que cuente mis peripecias facultativas, pero después recordé que eso no le interesa a nadie y que es preferible volver a hablar de películas, directores and everything in between.

  • Si creés que redacté como el orto el principio de este post, seguí leyendo que está todo así, porque para mucho más no me da el marote. 
  • Si pensás que lo redacté re bien y sos linda y tenés entre 18 y 25 años dejá tu teléfono y tus medidas corporales en los comentarios. La producción de este programa se comunicará contigo a la brevedad.
  • Si pensás que intentar meter hiperficción explorativa en un blog semanal es una pelotudez, tenés toda la razón. Pero por lo menos le trato de poner humor a este pastiche y vos te hacés el copado usando términos lingüisticos re cajetillas. Recatate, guacho piola.
Bueno, lo que quería decirles es que fui a ver The Hobbit: An Unexpected Journey (2012) y me dieron ganas de que Peter Jackson sea un tío lejano mío. O mi suegro. O algún relativo al que se le pueda pedir algunos pesos.

Si bien tiene algunos baches y puntos flojos (ya que si uno leyó el libro para chicos previamente se da cuenta de que no da para hacer tres películas ni en pedo, pero que como a nadie se le cae una idea, estiran el chicle a más no poder) me entretuvo bastante y visualmente es una masa.

El tema de los 48 fotogramas por segundo hace que se vea un toque más raro, pero le saca bastante el jugo al 3D y la secuencia del encuentro entre Bilbo y Gollum es de lo mejor que  he visto en materia de efectos en lo que va del año éste con número impar. Ah, la peli dura como tres horas y pico en la que sólo vemos hobbits, enanos y algún que otro elfo caminando de un lado a otro. Y nada más, así que después no digan que no les avisé.

También fui a ver la última de Darín, pero ya me cansé de escribir acá. Así que les dejo esta crítica de un chabón que debe ser sólo un par de años mayor que yo, pero que ya ha dirigido un cortometraje y una ópera prima muy, muy buenos. Un capo el loco.

Listo el pollo, pelada la banana.