sábado, 26 de octubre de 2013

Duquesa de comedias sobre sueños perdidos, o algo así


Yeah, dos recomendaciones de comedias relativamente recientes: Hamlet 2 (2008) The Hammer (2007). Ambas comparten una temática similar, aunque la tratan de diferentes maneras. También es curioso que ambas empiecen con H. Aunque algunos dirán que The Hammer empieza con T, pero no cuenta porque no soy yo el que lo digo.

La primera es sobre un actor inglés retirado y sin talento (Steve Coogan, el director de Tropic Thunder dentro de la película) que sededica a dar clases de drama en una secundaria yanqui. Año tras año representa, con sus únicos dos alumnos, adaptaciones de películas taquilleras que son salvajemente atacadas por el crítico de teatro de la escuela (de sólo doce años). Amenazado por el inminente cierre de su clase, decide poner en escena una creación suya, Hamlet 2, continuación musical de la tragedia de Shakespeare. No hace falta agregar nada más sobre la trama para imaginarse el delirio en el que se transforma la película. Se puede agregar, sin embargo, el título de alguna canción del musical, como Rock me sexy JesusGay as the day is long o Raped in the face.

The Hammer cuenta la historia de Jerry Ferro (Adam Carolla, uno de los conductores de The Man Show), un carpintero que no hace mucho de su vida (como diría Chris Rock, a low expectation motherfucker) pero que tiene otra oportunidad de alcanzar la gloria como boxeador, veinte años después de su última pelea. Lo curioso del caso es que esta película fue dirigida por el director de Legally Blonde 2, Charles Herman-Wurmfeld, y aún así es muy graciosa, con personajes simples y divertidos. Casi la hago parecer mala, pero veanla, y después hablen.

Esto ha sido todo por hoy, amiguitos.

sábado, 19 de octubre de 2013

La verdad de la milanesa (cinematográfica)

O sea, un día te levantás, y te bajás de la red Milk (2008), un documental que te cuenta todo todo todo acerca del proceso de obtención, pasteurización y envasado de la leche. Grande es tu sorpresa y también tu desengaño cuando descubrís que Milk no es un documental sobre el proceso de obtención, pasteurización y envasado de la leche (explicado de forma muy práctica en esta canción), sino que resulta ser una especie de biografía de un político un tanto afrancesado.

¿Quién es el culpable de semejante estafa? ¿A quién hay que reclamarle por esta crueldad? A los hijos de una gran puta que le ponen títulos a las películas haciendo creer una cosa y después termina siento otra totalmente opuesta. A ellos. También, de paso, se puede hacer algún que otro pase de factura a los malnacidos que traducen los títulos al castellano, aunque siempre estando agradecidos de no vivir en España y tener que ir a ver Dos Polis En Aprietos, que suena como para acabar con la propia existencia de inmediato.

Como acá, en Rueda de Ginebranos encanta advertir a los pobres cinéfilos para que no caigan en semejantes emboscadas, proponemos una breve Lista De Películas Que Dicen Ser Una Cosa y Terminan Siendo Otra Totalmente Distinta. A saber:

Jumper (2008)
¿Qué esperamos ver? La continuación de El Smoking, sólo que en vez de Jackie Chan utilizando un traje que le da habilidades re locas, hay una colegiala medio atorrantona que usa un jumper que le da habilidades re locas.
¿Qué vemos? La peor película del mundo. Y cero jumpers.

Before The Devil Knows You're Dead (2007)
¿Qué esperamos ver? Una película de terror con el mejor actor gordo del mundo. PSH es un sacerdote con muchas dudas de fe. Se muere, se va al infierno por hereje o algo así. Ya en el infierno descubre que hay una manera de regresar a la tierra, pero debe apurarse porque si el Diablo se da cuenta de que está muerto cagó fuego. O sea, lo normal.
¿Qué vemos? Al mejor actor gordo del mundo haciendo de forro durante las dos o treinta horas que dura la película. Lo bueno que tiene es Marisa Tomei, aunque eso no tiene nada que ver con el título.

La Vida es Bella (1997)
¿Qué esperamos ver? Una cinta que nos demuestre definitivamente y sin lugar a dudas que vale la pena vivir esta cadena de horrores que llamamos "la vida".
¿Qué vemos? La prueba última e irrefutable de que la vida es una porquería, y si creemos que es bella es porque algo nos falla adentro. O sea, todo muy lindo con lo de los tanques y el final "feliz", pero ¿alguien pensó en los traumas que va a tener ese pobre niño cuando sepa la verdad? Yo sí, y mi veredicto es que va a tener muchos.

007 Quantum of Solace (2008)
¿Qué esperamos ver? Ni la más puta idea. ¿Adónde quedaron los hermosos días en los que a las películas con nombres raros les ponían, por ejemplo El Agente Secreto Más Loco Del Mundo?
¿Qué vemos? Otra de James Bond, lo que es una decepción para todos los que queríamos ver las aventuras de un espía al que le sale todo mal por perseguir chicas voluptuosas. O sea, como cualquiera de las de Bond sólo que actuada por Porcel.

A Clockwork Orange (1971)
¿Qué esperamos ver? Ciencia ficción que muestra el resultado de la cruza entre mecanismos de relojería y frutas cítricas, acompañado del toque magistral de Stanley Kubrick.
¿Qué vemos? Jóvenes drogones y violines. No está mal tampoco, pero podrían haber avisado.

Bueno, hay más, pero hoy por primera vez en el año me agarró insomnio inverso (cuando te despertás a horas extrañas y ya no te podés volver a dormir) y descansé tres horitas y me merezco una siestita. Ah, lo del sueño también sirve para excusar la calidad de lo escrito.  Eso.

sábado, 12 de octubre de 2013

Midnight Cowboy (1969)

Con: Jon Voight y Dustin Hoffman.

Dirigida por: John Schlesinger.

Único film con la clasificación X en ganar el Oscar en la categoría principal.

El papá de Angelina Jolie, a pesar de ser un neoyorquino de pura cepa, pinta a un ingenuo texano bien pueblerino al cual no le llega demasiada agua al tanque  y que se cree de verdad un vaquero, pero que viaja a New York con el único fin de ejercer de gigoló y voltearse señoras paquetas de arriba para abajo utilizando como anzuelo la estúpida excusa de preguntar adónde queda la Estatua de la Libertad (escena parodiada exquisitamente por Sacha Baron Cohen en Borat).

A sólo dos años de saltar a la fama mundial con The Graduate (1967), Hoffman nos regala al rengo más roñoso, punga y miserable del que hayamos sido testigos en la pantalla. Es decir, el tipo podría haberse quedado a dormir en los laureles y exprimir al máximo el mismo papel, pero en cambio decidió dar vida a este mugriento estafador que no tiene literalmente donde caerse muerto. Creo que eso es muy meritorio. Me pasa lo mismo con De Niro, me parece algo admirable que puedan hacer personajes tan disímiles y en tan poco tiempo entre película y película. Después de todo, eso define a los buenos actores.

Tiene muchas grandes escenas, pero hay una, sólo una que es casi imperceptible pero que me pareció perfectamente ejecutada: en un determinado momento, el rengo le tiene que robar el papel de un pagaré perteneciente a una "casa de escorts" a un tipo con guita. Entonces le dice que tiene algo en el hombro, cuando el tipo se da vuelta para mirar se lo manotea del bolsillo con un movimiento muy gracioso y después le pide una moneda para la birra, al mismo tiempo que el tipo se sube a un taxi. Como le dice que no, le pega una patada al auto y lo putea a los cuatro vientos en italiano. Todo eso sucede en un par de segundos y en una única toma sin cortes. Quizás lo conté para la mierda, pero les pido que vean atentamente esta escena pelotuda pero tan bien filmada y dirigida. Eso es cine puro.

Para ir redondeando un poco, hay que decir que resulta increíble la química entre estos dos monstruos que nos hacen cagar de risa (la fantasía de Rico en Miami) y emocionar varias veces en este claro exponente del cine medio psicodélico de finales de los sesenta. Le aseguro que la canción Everybody's Talkin'  se le va a quedar pegada un par de días seguidos. No se preocupe, después se le pasa y sino, consulte a algún profesional.

Imprescindible film para tener en su repisa y ver cada tanto. Nos vemos esta noche, si alguno de ustedes va a ver a Dolina al Le Parc.

sábado, 5 de octubre de 2013

Actualizame que me gusta

Hola, ¿cómo les va? A mí también. Sí, una cagada, pero así es la vida. No, bueno, no para tanto no, je, je. Ahhh, claro, bueno para vos sí. No, nunca me pasó. ¿Y es tan malo como dicen? Ah, ya veo. No, no, espero que no. Bueno, suerte con eso.

Claro está que no tengo nada importante para decir, así que: empezó la temporada de estrenos y volvieron las series, por si alguien está perdido o es demasiado pajero como para fijarse. Nuevos capítulos de HomelandBoardwalk Empire, American Horror Story, HIMYM, Modern Family y The Big Bang Theory (que, mal que me pese, está cada vez más aburrida y predecible).

Como si todo eso no fuera suficiente como para saturarse de series, también hay nuevas. He visto los episodios piloto de The Blacklist, Agents of SHIELD y Hostages. Todas muy chotas, a excepción quizás de la primera pero porque es un choreo descarado a The Silence of the Lambs, aunque sin una pizca de onda y la salva el crack de James Spader.

En el cine ni idea de qué películas hay, pero está carísimo así que me la suda olímpicamente. Y me la seguirá sudando por los siglos de los siglos hasta que bajen los precios o me regalen un 2x1.

Ilustro esta entrada con una foto de Cobie 'Robin' Smulders, porque es mi blog y hago lo que quiero.

Tírense a un pozo.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Cop Land (1997)


Con: Sylvester Stallone, Ray Liotta, Harvey Keitel, Robert Patrick, Michael Rapaport, Peter Berg, Annabella Sciorra, Noah Emmerich, Frank Vincent, Eddie Falco y la nefasta colaboración de Robert De Niro. 

Dirigida por: James Mangold.

Les voy a contar lo que pasó acá: a Mangold se le ocurrió agarrar a casi todos los actores que auspiciaban de mafiosos o familiares de éstos en las películas de Scorsese (y que posteriormente salieron en The Sopranos) para convertirlos en policías y familiares de éstos. Y le salió como el culo.

Vamos por parte, dijo Jack El Destripador. A nuestro amigo Sly le tocó dar vida al idiota del pueblo, al pelotudo del barrio, al bueno para nada, etc. Lo que pasa es que este vecindario de New Jersey es bastante humilde, ya que el estúpido de la cuadra también resulta ser el sheriff a cargo. Y sí, se pueden imaginar que la seguridad del lugar no es la mejor.

Así que Sly (que aumentó 20 kg para este papel) se encarga de hablar con la boca torcida, impartir multas de tránsito, devolver peluches a madres de infantes (sino me cree, alquílela) y demás sandeces, mientras dos policías corruptos de mayor jerarquía encarnados pésimamente por Harvey Keitel y el T-1000 con bigote hacen todo lo ilegal que les viene en gana y se le cagan de risa en la cara al pobre de Sly.

En un momento dado encuentran a un negro perteneciente a un cartel de droga muy importante y, por lo tanto, deben llamar al que sea el detective más poronga de la Gran Manzana para interrogarlo con fiereza y sacarle algún nombre, dirección o los números de la quiniela. Y ahí mismo aparece en escena Roberto De Niro interpretando a un jefe de asuntos internos de New York (notablemente compuesto durante el viaje en taxi que lo llevó a la filmación de este pedorro film)  portando un bigotito ridículo y un traje que le queda visiblemente chico. Y le dice al negro que hable o lo hace mierda y el negro parla y nosotros nos quedamos estupefactos ante tan malas actuaciones provenientes de todo este ensamble de grandes nombres.

Sorprendentemente, el viejo Sly es el único que sale bien parado de esta fantochada, ya que abandona por un rato su lugar común. A todos los demás debería darles mucha pero mucha verguenza.

Sí, felicítenme por haberme fumado un bodrio de hace dieciséis años, bien por mí. Le pongo 1 asteroide a la escena cuando le vuelan la oreja de un tiro, luego los mata a todos y después dice: 'I can't hear you, Ray' que me sacó una risotada por lo estúpido de la catchphrase.

Es preferible mirar un partido de golf entre un caracol y un bicho bolita antes que esto.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Composición, tema: La sitcom

No, mentira. Para hacer una composición hay que pensar y eso no se me da con mucha facilidad. Así que voy a echar mano a un lugar común de este blog, el querido y nunca bien ponderado ránking.

Existe un error fundamental que es necesario erradicar: las sitcom (comedias de situación) pertenecen a EEUU, y sólo ahí pueden funcionar. Esto está mal por varias cuestiones, la primera, porque origina un prejuicio estúpido contra las sitcoms por ser norteamericanas, y la segunda porque salvo contadas excepciones (se me ocurren tres) las sitcoms gringas dejan bastante que desear.

Aunque pensándolo bien, quizá todo el género deja mucho que desear, y lo que lo salvan son esas dos o tres (o por lo menos cinco) series que realmente valen la pena. Pero le dejo esas cavilaciones a gente más preparada que yo, o menos preparada pero con ganas de hablar sin saber.


Sobre el destino de este género en la Argentina no tengo mucho que decir. Se hicieron pruebas y, para mi gusto, ambas fallaron miserablemente. La Niñera porque había sido demasiado vista en su forma original, y medio como que perdía la gracia, y Casados Con Hijos porque, en la versión original, es el pedazo de televisión más ultrayanqui que vi en mi vida, y se hace imposible de traducir, aún con Francella, a quien le va mejor en papeles de picarón que de perdedor compulsivo. Igual a mucha gente le encanta, no sé bien por qué.


También es necesario, antes de largarnos a esta cuestión de meter cosas en listas, aclarar que es lo que hace que una sitcom sea mejor que otra. Tengo tres parámetros, aunque alcanzaría con dos, pero todo viene de a tres, siempre, como todos bien saben. El primero es el origen de la serie. Si no es una idea original, o sea, si es un spin-off (derivada de otra serie), los resultados son catastróficos. Sólo se me ocurre Joey (2005), por ahora, pero seguro hay más. Creo que las sitcoms locales entran en esa categoría también. Segundo, el elenco. Por más original e ingenioso que sea el guión, con un reparto de papanatas nunca nada va a funcionar. De hecho, es más posible que una serie con un elenco adecuado pero sin guión dure más que una en donde se de el caso contrario. Tercero, la complejidad del guión. Mientras más complicadas sean las situaciones que se dan capítulo a capítulo, mientras más se entrecrucen, mientras más rico sea el universo detrás de la serie, mejor va a ser esta.


Bueno, pasemos a la lista que si no esto queda muy largo. Con ustedes, el Top 5 de las mejores sitcoms que vi o recuerdo haber visto (convengamos que el orden es casi anecdótico, todas son jodidamente geniales):

5- Arrested Development (2003-2006/2013)


¿De qué trata che? Una familia queda al borde de la miseria cuando el padre el apresado por diversos crímenes de índole económica.
Uh parece una bosta, ¿por qué tengo que verla? Porque es la expresión más acabada del humor absurdo norteamericano. Ah, claro, con eso no te alcanza. Bueno, a saber: tiene un gigantesco elenco, compuesto casi exclusivamente por actores muy graciosos y situaciones que constantemente bordean lo ridículo, y a veces lo sobrepasan.
¿Qué es lo mejor que tiene? Posiblemente sea la actuación de David Cross como el obviamente gay Dr. Tobías Fünke (Analrapist). Un don sobrenatural para que sus palabras adquieran doble sentido lo hace aún más gracioso, y también hay cuestiones que uno no puede pensar que sean accidentes, como cuando compra el boliche portuario-homosexual Queen Mary y se le ocurre agregarle "Tobias is" al cartel de neón.

4- The Big Bang Theory (2008- Presente)

¿De qué se trata che? Sitcom de nerds como IT Crowd, pero acá en vez de ser tres son cinco, así que supongo que esta gana. No sé qué gana, un premio imaginario. La Copa de las Confederaciones gana, ¿ok? Bueno, callate y seguí leyendo. Leonard, un científico joven y bastante pelotudo, se enamora de su vecina de enfrente, Penny. Después medio como que se desenamora, pero no es el punto, el punto es que él, ella y otros tres científicos (RajHoward y Sheldon, que es un enfermito) hacen cosas graciosas. Dios, estoy agotado de intentar vender series. La pasan todo el tiempo por Warnerveanla, está buena, en serio les digo. 

3- How I Met Your Mother (2005-2014)
¿De qué se trata che? Un padre le relata a sus hijos todo lo que pasó hasta el momento en que conoció a su madre, o sea, las aventuras de cinco neoyorkinos jóvenes que rondan los 30 años.
Parece Friends sin Phoebe, ¿por qué tengo que verla? Porque los guiones son tremendos, tremendos tremendos. A la familiaridad que toda serie sobre un grupo de amigos tiene, le agregan un toque adulto, o directamente zafado. Los personajes son tremendamente entrañables, y el universo de la serie crece constantemente llegando a picos hilarantes, como el Slapsgiving, o cuando Barney asegura que esa noche se va a levantar una lesbiana.
¿Qué es lo mejor que tiene? La química de los personajes. Ted el chico bueno, Robin la chica buena pero resulta que es medio promiscua, Barney, el gamero y la pareja de casados. Todo se da muy bien desde el comienzo, y mejora con el paso del tiempo, porque ninguno de los personajes se queda encasillado definitivamente, como pasa en otras series por el estilo (cofcof-Friends-cofcof).














2- Spaced (1999-2001)
¿De qué se trata che?
 De tres perdedores ingleses a los que nunca les pasa nada interesante, en apariencia.
Uh parece una bosta, ¿por qué tengo que verla? Simon Pegg, Nick Frost, humor inglés, parodias a Star Wars, Pelotón, Jurasic Park y quién sabe a cuántas cosas más. La capacidad de esta serie para el absurdo es sólo equiparable a la de Monty Python. Basta agregar que la pareja de actores luego llevaría al cine (uno como escritor y actor, el otro como actor) Shaun Of The Dead (2004). Escribo poco de esta serie porque hay que verla. Aparte son pocos capítulos, 14, y se ven demasiado rápido para mi gusto.
¿Qué es lo mejor que tiene? Los personajes secundario, por decir algo. Un artista conceptual, un repartidor de diarios adicto al éxtasis y muchos muchos más. Delirantes pero no por eso menos complejos e importantes.

1- Seinfeld (1989-1998)
Uh, que sorpresa, me mato leyendo como un tarado para que recomendés Seinfeld al final. Matate. (No escribo nada más porque no hace falta recomendar Seinfeld, hay que verla y llorar cada vez 
que uno los ve en la celda esa).

sábado, 14 de septiembre de 2013

Little Miss Sunshine (2006)


Con: Abigail Breslin, Greg Kinnear, Steve Carrell, Toni Collette, Paul Dano y Alan Arkin.

Dirigida por: Jonathan Dayton y Valerie Faris.

Sí, ya sé lo que me va a decir. Que es caer en un cliché un tanto obvio recomendar esta película que ganó muchísimos premios y la rompió hace unos años. Pero me parece que tampoco hay que dar tantas cosas por sentado, ya que hay mucha gente que no la vio y está todo bien. Al fin y al cabo, para esto hice el blog en primer lugar.

Con la intención de ganar un estúpido concurso de belleza la pequeña Abigail Breslin se pone en el lugar de Olive y nos regala la actuación de su vida. Tenía nueve años cuando participó de esto, es increíble. Le pasa la franela, el lampazo y el escobillón a todas las actrices infantiles que han aparecido últimamente con un talento de prodigio que da miedo. Pensarán que exagero, pero ya les he dicho un millón de veces que no (?

Y los demás no se quedan atrás: el motivador fracasado y su esposa, el tío suicida que se autodenomina el segundo mejor experto de Proust en Estados Unidos, el emo fan de Nietzsche con su ridículo voto de silencio y el abuelo merquero y bufarrón a cargo del crack de Arkin, que siempre garpa. Todos están verdaderamente bien y eso es muy raro que suceda. No hay exceso de golpes bajos, la historia se va acomodando al ritmo de los personajes (muy bien escritos, por cierto) y cumple de forma muy precisa con el concepto de una road movie de familia disfuncional.

La escena en la que el estúpido policía de tránsito los para en la banquina por el ruido que hace la bocina y se queda embobado con las revistas porno es de lo mejor que he visto en cine, y me río como un chico cada vez que la veo.

Le pongo abundantes asteroides a esta familia de inadaptados que viajan metidos en una furgoneta Volkswagen amarilla con el embrague roto, sin una puerta y un fiambre en el baúl. Veanlá, no tienen nada mejor que hacer este fin de semana.