jueves, 13 de marzo de 2014

Cómo colarse en Cinemark Palmares

Si bien no es la intención de este blog hacer apología del delito, sabemos que es una picardía pelotuda que cruzó nuestro juicio más de una vez y que aquel que nunca lo haya hecho en su pubertad/adolescencia que arroje la primera piedra. Pero que no tire a matar, por favor. El tiro de sapito es válido.

Bueno, vamos al grano, diría un dermatólogo amigo. La ventaja acá, en el local de esta cadena, es que el complejo tiene baños dentro del sector de los cines. Entonces, cuando ves gente saliendo de una sala, te acercás a uno de los acomodadores y le preguntás por el baño. Te va a decir que está adentro y con tu tono más inocente, le pedís permiso para "volver" a entrar. Tenés a favor: A) Lo que planteás tiene lógica. B) El pibe es un empleado al que todo le chupa un huevo y no está para controlar estas cosas, para eso está el tipo de seguridad que para nuestra ventaja siempre está abajo mirando culos. Y si sos mujer, C) Ninguna mujer jamás haría algo así para colarse.

Una vez dentro del sector de las salas, tenés que esperar hasta que la peli esté a punto de empezar, (podés hacer que estás hablando por celular en el pasillo), y de golpe te mandás a la sala como si nada. Si el acomodador de adentro aún no había salido y te pide la entrada, le decís que la tiraste en el tacho del baño cuando saliste a mear (usá siempre una palabra que incomode), pero que estabas sentado ahí -señalás cualquier butaca vacía-, una vez más estarás tratando con un empleado al que sólo le interesa irse a su casa para chequear el Facebook.

Si mantenés una postura segura, pero inocente, nunca falla.

Tiene el bonus de que una vez dentro del sector, te podés pasar de sala en sala para ver más de una película. Tenés mi palabra, funciona.

ACLARACIÓN MORAL: Hacer ésto sólo en las multisalas que pertenecen a empresas extranjeras. Cuando vas a una sala nacional (Universidad, Ducal, etc...) pagá la entrada, dale propina al acomodador y arreglale las servilletas en el baño si están hundidas en la máquina.

miércoles, 12 de febrero de 2014

No estoy muerto

La verdad es que en estos días estuve meditando sobre si dedicarme a hacer algún comentario social serio (del estilo "¡Qué barbaridad que en el país que supo ser el granero del mundo, una barra de cereal sea 40% caucho reciclado!") o actualizar el blog. Como toda línea editorial seria está en manos de gente dedicada a entablar conversaciones en peluquerías y/o ascensores, sólo me quedó lo segundo.

Así que aprovecho para anunciar, con bombos y platillos si no les molesta la percusión, la vuelta al ruedo de este sitio una vez más. Dentro de poco, estaré publicando una cantidad considerable de posts de forma más bien periódica y con secciones nuevas que espero sean de su agrado, amigos.

Por lo pronto, les dejo la mejor escena de ninjas de la historia del cine y de la vida en general. Vale decir que el ninjutsu púrpura la tiene muy clara.

You are in a world of fun, me lo agradecen después.

Mmm, esto debería ser más largo, pero bue.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

El cine navideño son los padres

En una pelea mano a mano, ¿quién gana, Seiya o Shiryu? Se cae de maduro que gana Seiya porque, para empezar, es el caballero de Pegaso, caballero suplente de Sagitario y murió y resucitó más veces que Jebús. Aparte el animé se llama Saint Seiya y Shiryu se la recome.

Pero si la pregunta cambia a "¿quién es más inteligente?", la respuesta cambia también. ¿Por qué? Porque Shiryu se hace el profundo, meditando todo el tiempo y quedándose ciego. ¿Entonces es más inteligente o no? Ni idea, seguro, si se la pasa diciendo cosas profundas y complicadas de descifrar para el ciudadano promedio. Y a eso viene toda esta densa introducción, a las cosas complicadas.

Y con cosas complicadas me refiero a elegir películas navideñas, que suelen ser bastante malas, tirando a horribles. ¿Por qué son tan malas entonces? Bueno, porque básicamente cualquier cosa que tenga esa temática en estas fechas va a vender y a Hollywood le encantan las ventas. Así que agarra y mete cualquier cosa en papel de regalo, lo envuelve, le pone un moño de colores, mete cualquier actor, ni siquiera lee el guión y lo manda a distribuir a las salas de cine. Y a la gente, generalmente, le gusta por eso del espíritu navideño.

Sin embargo, hay algunos que se la juegan y hacen buenas pelis que se pueden ver en cualquier época del año y siguen gustando. Como en este blog fomentamos el oportunismo marketinero y la mediocridad en todas sus formas, acá les dejo un ranking con las mejores películas navideñas. Las mejores para mí, obvio.

10) Jingle All The Way (1996): El Regalo Prometido, a pesar del odio popular (el cual es totalmente entendible), a mí no sé bien por qué siempre me divirtió. La trama centrada en dos padres desesperados por comprar el último muñequito del superhéroe es más que chotísima pero tiene uno o dos momentos divertidos con el viejo Arnold. Bah, lo poco que recuerdo, honestamente.

Lo mejor: ¡Put that cookie down, now!


9) Kiss Kiss, Bang Bang (2005): A Shane Black le gusta situar sus guiones en vísperas de Navidad, y esta película no es la excepción. Una comedia con ribetes de buddy cop y bastante humor negro que quizás no muchos hayan visto. Protagonizada por dos actores muy de vuelta, como lo son Robert Downey Jr y Val Kilmer, convengamos que no es la primer opción que le viene a uno a la mente cuando piensa en un film navideño.

Lo mejor: Michelle Monaghan; "The Native American Joe Pesci".


8) Christmas Vacation (1989): Una comedia un poco sonsa sobre una familia disfuncional que se encuentra para celebrar y termina saliendo todo mal, bla bla bla. Es una típica historia pero muy bien contada y que me hizo reír bastante. La película es bien de finales de los ochenta, escrita por el crack de John Huges y protagonizada por otro crack, Chevy Chase. Así que si les gusta ese guionista o ese actor cómico, veanlá. Y si no les gusta ninguno, no la vean, jejejeje.

Lo mejor: El primo Eddie.


7) Elf (2003): Un humano, que se cree duende criado por Papá Noel, emprende un viaje (aconsejado previamente por un muñeco de nieve parlante) en búsqueda de su identidad desde el Polo Norte hasta las metropolitanas calles de New York. Las estupideces de Will Ferrell siempre son bienvenidas en este blog y esta película tiene mucho de eso. Funciona con los chicos y con los no tan chicos, también.

Lo mejor: El duende enojado.



6) Bad Santa (2003): Billy Bob Thornton encarna a uno de los personajes más miserables que dio el cine en este gran y bardero film. Es un tipo con un carácter de mierda, alcohólico y adicto al sexo que, asociado con un enano negro, todos los fin de año se disfraza de Papá Noel en los shoppings para después robarlos. Una película bastante oscura para ser navideña y eso es lo mejor que tiene, a pesar de que se diluye un toque al final.

Lo mejor: Tony Cox; la remera del gordito.


5) Die Hard (1988): No podía faltar una de acción entre tanta comedia familiar de medio pelo. El film que cambió para siempre la forma de hacer cine de tiros y explosiones, transcurría en la fiesta de navidad del Nakatomi Plaza al que se dirigía John McClane para visitar a su esposa. El resto, terroristas europeos sofisticados mediante, es historia conocida. Para mí es un clásico de las fiestas, como el vitel toné y los especiales de TyC.

Lo mejor: Las escenas de acción; las catchphrases de McClane.

4) Scrooged (1988): Basada en la popular obra de Charles Dickens (que carga a cuestas tantas adaptaciones, como los Chalchaleros despedidas) del personaje avaro que es visitado por tres fantasmas en Nochebuena y que le cambian la vida, lo vuelven bueno, etc. Mi versión favorita  de esta novela es la que ocupa este escaño, dirigida por Richard Donner. Me gustó porque tiene a Bill Murray (que hace de un malvado ejecutivo de televisión, onda Cristóbal López) y, por otro lado, le da una vuelta de tuerca muy interesante al libro.

Lo mejor: El taxista que es el fantasma de las navidades pasadas.

3) The Nightmare Before Christmas (1993): Creo que ya todos conocemos la historia, a saber: Jack Skellington se roba la navidad y la lleva a su pueblo, Halloween para intentar emular el espíritu de las fiestas. Es una de las mejores pelis de la factoría Burton (si bien solamente la produjo, no la dirigió) y también me parece uno de los mejores usos del stop-motion. Tiene muy buenos personajes, el guión es redondito, el montaje es prolijo, todo es genial.

Lo mejor: El diseño de los muñecos, la canción de Halloween.
2) Home Alone (1990): Si tuviésemos que elegir a la película navideña de los noventa por excelencia, Mi Pobre Angelito se llevaría todos los laureles. No hace falta explicar de qué se trata, porque si no la vieron a esta altura del partido, yo no sé qué esperan para hacerlo.
Fue el trampolín a la fama de Macaulay Culkin, suponiendo claro, la existencia de tales trampolines. También escrita por John Huges (se ve que al tipo le gustaban los films navideños), dirigida por Chris Colombus y la banda sonora compuesta por John Williams. Flor de elenco resultó tener al final.

Lo mejor: Las trampas; el video del viejo mafioso que usa para asustar al pibe del delivery.

1) It's A Wonderful Life (1946): Puede ser que esta no la hayan visto, pero el argumento lo deben conocer, seguro. Se trata de este personaje que la pasa muy mal y tiene justo un gran problema en la época festiva y es visitado por un ángel que le muestra cómo sería el mundo si él no hubiera nacido.

Muy emocionante, con tendencias al golpe bajo y lacrimógena como pocas.

Lo mejor: Todo. Vealá y tenga una caja de Kleenex a mano por si las moscas.

Y como hoy me levanté verborrágico y generoso, les dejo este link a un simpático video que muestra muy gráficamente cómo sería la navidad a través de la óptica de distintos directores famosos.

Que tengan felices fiestas.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Lars Von Trier



Hoy vi el trailer oficial de Nymphomaniac y me acordé de esta genialidad. Claramente, algún día de estos, tengo que hacer un post sobre los gallegos de Muchachada Nui. Son la ostia, tío!

Sigan con sus asuntos.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Fuera de foco: Philip Baker Hall

Debería haber escrito un post el sábado pasado. Varias son las razones por las cuales eso no pasó, a saber: mi inhibición natural a escribir y mi pseudo o insuficiente habilidad para dicha tarea o quizás la pérdida del orden gramatical, consecuencia de un vocabulario ya desértico. O tal vez mi pelotudez  galopante y la saturación de tiempo debido al estudio de ciertas materias para las mesas finales. Usted elija la opción que quiera.

Bueno, a lo que veníamos. Con una carrera que abarca más de cinco décadas, su voz carrasposa y esas enormes bolsas debajo de los ojos de mirada melancólica, el viejo Philip es un actorazo que siempre garpa cuando participa en alguna película. Empezó de abajo y ha hecho de todo, desde comedias boludas, dramas pesadísimos, thrillers psicológicos e incluso participaciones en varias sitcoms noventosas y más recientes también.

Generalmente, sus personajes son antagonistas y figuras de autoridad (políticos, empresarios, jueces, etc) que tienen menos onda que pelo de japonés. Todo lo contrario a, según él mismo, su personalidad de viejo jodón con un gran sentido del humor.

Fue uno de los primeros actores en representar a Nixon, primero en una obra de teatro y luego en la extraña adaptación al cine de la misma, por parte de Robert Altman. Vale decir que es frecuente colaborador del gran director Paul Thomas Anderson, quien le dio su primer gran protagónico en un cortometraje hecho con dos mangos que se transformó en su ópera prima y, por lo general, le arma magníficos papeles hechos a su medida actoral.

Quizás muchos lo recuerden como el "Detective de biblioteca" Joe Bookman en Seinfeld. Un papel por el cual salió únicamente veinte minutos en pantalla pero que le valió fama mundial y hasta el día de hoy es reconocido por esa participación en la célebre sitcom. Últimamente tuvo un divertido rol recurrente como el hosco vecino de los Dunphy en Modern Family.

Momento cinematográfico por el cual lo recordaré siempre: La escena final de Hard Eight (1996). Si alguno de ustedes conoce una mejor manera de pintar de pies a cabeza a un personaje con un acto tan simple como correrse una manga del saco para cubrir una mancha de sangre, que me la cuente. Y que me busque en Segurola y Habana, 4310, 7mo piso y vamos a ver si me dura treinta segundos.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Mumblecore, o cómo hacer películas con el vuelto de los mandados

No estoy muy seguro sobre cómo describir este subgénero cinematográfico por dos razones. La primera es que sólo he visto tres películas pertenecientes a dicha corriente y la segunda es que sólo me acuerdo de las dos últimas. Lo peor es que creo que la que no recuerdo me había gustado, pero todos dicen que es malísima. En IMDb tiene un quizás poco menos que mediocre 6.3, por lo que podría ser tanto buena como mala. Además, las tres fueron escritas, producidas y dirigidas por los mismos delincuentes: Jay y Mark Duplass.

Y no, no son parientes de Nancy, la jermu de Echarri, jejeje (a veces, cuando hago estos chistes me doy cuenta de que me merezco algunas cosas que me pasan) sino que son dos actores, escritores y directores de cine independiente que siempre trabajan juntos y tocan fibras muy particulares en sus guiones. La cuestión es que su cine se caracteriza por unos elementos muy puntuales: bajo presupuesto, actores amateurs (aunque también usan actores más 'comerciales'), diálogos muy naturalistas e improvisaciones y tramas que se agarran de la baranda de lo absurdo con mucha facilidad y humor.

Uno se da cuenta al toque del contenido autobiográfico de sus films, en los cuales siempre aparecen dos hermanos, uno de los cuales está casado pero se lleva para el tujes con la mujer y el otro es un muchacho bastante pelotudo que aún vive con su madre y se rasca a cuatro manos.

Sus historias parten de un disparador muy simple, casi trillado, que a medida que transcurre la historia va creciendo y los personajes desarrolándose hasta un punto en el que uno se pregunta ¿no podría estar viendo otra cosa?


Cyrus (2010): Esta la vi hace bocha, pero me acuerdo que el personaje de Jonah Hill era un chabón re bipolar, esquizo o algo así que le hacía la vida imposible a John C. Reilly (que, dicho sea de paso aparecía en la primer escena acogotándose la gallina). Marisa Tomei es una MILF con todas las letras y eso es todo lo que puedo decir al respecto.




Jeff, Who Lives At Home (2011): De las tres opciones, quizás sea la más accesible y también la que más me gustó. Probablemente una cosa es consecuencia de la otra, no importa. Dos hermanos bastante boludones (la parte más autorreferencial de estos directores) se encuentran después de mucho tiempo distanciados, pero casi de casualidad, ya que uno de ellos es incapaz de hacer algo tan elemental como comprar pegamento y terminan envueltos en situaciones impensadas que les cambian la vida, les cambian. 



The Do-Deca-Pentathlon (2012): Filmada en 2008, es el film que refleja con mayor claridad este estilo y nos pinta una ridícula competencia infantil entre dos hermanos muy boludones (¿esto no lo ví antes?) que se encuentran en el cumpleaños de uno de ellos y deciden reavivar dicho desafío. Se trata de una serie de condiciones que estipulan que quien cumpla la mayor cantidad sobre los 25 ítems de la lista, sería declarado oficialmente el mejor hermano del mundo. Así como la conté parece una mierda, y tal vez lo sea, pero le propongo verla citando a la filósofa Jelinek: "Lo dejo a tu criterio".


En conclusión, se trata principalmente de un estilo bastante pedorro pero que trata de dejar un mensaje, por más infantil parezca. No pagaría una entrada para ver esto en una sala de cine ni en pedo, pero que es una opción viable para enganchar en el cable en esos días cuando uno no tiene ganas de clavarse un tanque hollywoodense o fumarse algún bodrio europeo, o se acabaron los estrenos copados. Qué sé yo.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Volveré y seré facturas

Vamos a morir, todos, y seremos zombies en una película de Romero. Ya no vamos a poder usar el joystick inalámbrico, correr el colectivo o comprar facturas en Dünken (son las tres únicas actividades universales que se me ocurren). Las personas que querían morir mirando alguna película en el cine van a ver su sueño truncado, porque en cualquier momento prohíben todo eso. Por suerte yo desde chiquito quiero ser como el Unabomber y nada me va a impedir cumplir con esa fantasía.

¿Qué hacer, entonces, en este tiempo aciago, para pasar el rato? Observar qué es lo que el cine nos enseña cerca de la muerte y de la vida, claro está. El cine, ese universo aparte, puede bien ser resumido a unas pocas obras particulares que hablan de temas generales. Ahora que todo se acaba, ¿qué aprendimos acerca de la vida mirando cine? En la entrega de hoy, posiblemente la única, Rambo.

  • Por qué Rambo nos revela el sentido de la vida
Ya lo escribió Shakespeare en Macbeth: '-La vida [...] es un cuento contado por un idiota, lleno de sonido y de furia, que no significa nada.-' Cualquiera que haya visto Rambo se da cuenta de que no hay película que represente de manera más acabada esa frase. Un idiota al servicio de un gobierno igualmente idiota se embarca en una aventura idiota y mata a muchas pobres personas que nada tienen que ver con su misión. Todas sus batallas están llenas de sonido y de algo parecido a la furia, porque la verdad que su cara representa tanto furia como una fuerte constipación con hemorroides incluídas.

Si hay alguna lección que aprender en esta película, sería la misma lección que se aprende de la vida. Es triste, pero se me viene a la cabeza la idea de no haber aprendido nada después de mirar Rambo, ninguna de las cuatro de la saga. Ni siquiera en la que ya está re viejo y cría serpientes en Tailandia. Puede ser que haya descubierto que ametralladoras de gran calibre + poca distancia al blanco = diversión, pero eso dificílmente sea una moraleja.

De toda esta tortuosa experiencia saco que no hay nada que aprender de la vida, que la misma no significa nada, y que Shakespeare es lo mismo que Rambo.